Ella era sencilla al trato, al caminar al mirar, al tratar.
Tímida a veces muy curiosa, amigable. Le gustaba mucho la música y desde que la conozco hurgaba en los discos del abuelo en busca de canciones de antaño.
La podías encontrar a veces escuchando a la gente mayor, decía que ellos tienen mucho que enseñar a la humanidad, solo que ya nadie quiere escucharlos.
Le gustaba hacer chistes de todo, y para todos, le encantaba mucho cocinar para sus amigos y familiares. Lo hacía con tanto cariño que podías sentir ese amor en cada bocado que saboreabas... Nada mejor que ¨barriguita llena y corazón contento¨, como decía la abuela.
Pero a diario se preguntaba ¿que habrá más allá de estos muros, de esta tierra que me vio crecer? ¿del trabajo?¿como será la gente en el otro lado del planeta?. Se preguntaba a ¿Qué, quién, cómo, cuando?
Su historia comienza aquí...
(intro)
La chica que salió del país de Manuelito